lunes, 17 de julio de 2017

¿Qué significa hacer activismo a favor de lesbianas, gays, bisexuales y trans en Venezuela?

Luchar contra la discriminación en un país como Venezuela, dominado frecuentemente por un pensamiento machista, es un reto para el activismo de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans que deciden dar un paso al frente a favor de sus derechos, exponiéndose muchas veces a los comentarios más virulentos, a agresiones e incluso al secuestro de su labor por parte de organizaciones políticas.
No sólo debemos pensar en la labor de reconocidas organizaciones de la capital sino en aquellas que en el interior del país, en un entorno si cabe aún más hostil, ponen su grano de arena en la construcción de un mundo en el que todos los derechos son reconocidos para todas las personas, sin discriminación.
Danny Rousseau, presidente de Orgullo Guayana, organización por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales del estado Bolívar, tiene mucho que contar al respecto. Comenta que la organización nació hace 8 años de la idea de varios amigos que tuvieron la oportunidad de participar en marchas por el “Orgullo Gay” en Caracas, y tomaron la idea de que en la provincia podía hacer lo mismo.
Así empezaron a reunirse, comunicarse por mensaje de texto e idear la marcha para el año 2008, haciéndose cada vez más visibles –porque uno de los retos que enfrenta esta comunidad en ser considerada un tabú social –, y después de la primera marcha formalizaron las voluntades de todas las personas interesadas y crearon el primer nombre de la organización en el 2010.
Luego de esto crearon un logo y registraron legalmente su proyecto, direccionado por Danny y su pareja Félix Fernández. Desde ese momento se han mantenido activos, abrieron redes sociales como Facebook y empezaron a invitar a todos sus contactos para que fueran participes a sus actividades y se comenzaron a involucrar también personas de otros municipios y locales nocturnos, creando lo que antes parecía imposible: una asistencia masiva para las marchas y espacio en los medios de comunicación locales.
Después de esto la organización se orientó en la Educación de Derechos Humanos (EDH) y empezaron a dar charlas en las plazas y parques, “todos los fondos salen de mi bolsillo o de los muchachos, más nada, es difícil pagar estas actividades, pero lo hacemos con mucho amor. Es un sacrificio para darle educación a otras personas”.
Mucha iniciativa e ingenio
Félix Fernández, agregó que en el año 2010 se postularon en Caracas para un taller de Derechos Sexuales y Reproductivos, pero no fueron tomados en cuenta porque el estado Bolívar no estaba dentro de los criterios de ese proyecto. Entonces decidieron tomar sus propias capacitaciones y mediante la colaboración de otras personas, solicitaron locales para dar talleres de autoestima, algo distinto a las charlas y empezaron a crecer como grupo, además de enseñar a salir de los estereotipos sociales y la discriminación dentro de la misma comunidad LGBTI.
Con estos talleres se dieron a conocer en la ciudad y la Defensoría del Pueblo les entregó un reconocimiento por haberse incursionado en la educación de diversidad sexual, reproductiva y VIH, logrando así la tan anhelada incidencia. 
Hasta el momento cuentan con 20 miembros, 2.354 seguidores en Twitter, de manera presencial son 10 personas y se consideran lo suficientemente maduros para dar respuestas a cualquier duda referente a su organización y dar educación de los temas que manejan.
Logros
Orgullo Guayana es una de las organizaciones que sirven como referencia en cuanto al tema de diversidad sexual y esto se ha logrado gracias al trabajo que han realizado con la comunidad.
Cuentan con el apoyo de algunas ONGs como la Fundación Ecocívico, IDEA de Venezuela, Redes por la Vida y Amnistía Internacional.
De igual forma, recibieron un reconocimiento de la Embajada de Canadá en el año 2014. Esto les ha dado fuerzas y alegrías para continuar con el trabajo en las comunidades, al mismo tiempo que parlamentariamente, ya que allí pueden llevar sus ideas e inquietudes. Entre estos organismos está el Ministerio de la Mujer, con la Viceministra Viceministra Dulce Medina y luego Andreina Tarazón, que estaba muy involucrada con la comunidad LGBTI.
Allí aprovecharon la oportunidad de darse a conocer en Ciudad Bolívar, luego en el Consejo Legislativo del estado Bolívar (CLEB), y lograron llevar una cantidad de firmas importantes para decretar el Día Estadal contra la Homotransfobia como el primer estado a nivel nacional que ha logrado mayor valoración a los derechos humanos de la comunidad LGBTI.
Gaceta Oficial 1420 del estado Bolívar de la República Bolivariana de Venezuela: del 26 de marzo 2014, Día Estadal contra la Homotransfobia. Esto en conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.
También pidieron al CLEB una ley contra la Homotransfobia Institucional en el año 2012, esta misma se engavetó, entonces ellos recurrieron a los medios de comunicación y les llegó el caso de Ariamna Jiménez, una joven transexual que fue extorsionada por la Fuerza Pública.
Este mismo se llevó a Tribunales, la Defensoría del Pueblo tomó el caso y le dieron el indulto. Eso fue un logro para ellos.
En el año 2014 Orgullo Guayana recibió una mención honorifica por parte del Centro para la Paz y los Derechos Humanos Padre Luis María Olaso, de la Universidad Central de Venezuela y la Embajada de Canadá, por defender visiblemente los derechos de la diversidad sexual durante esos siete años en el estado Bolívar.
Por esa labor, han logrado posicionar al estado Bolívar como el primer estado del interior en elevar la bandera en marcha pública, y también han involucrado a otros grupos dentro y fuera del estado, a instituciones públicas y privadas, en beneficio de las minorías.
La homosexualidad no es una enfermedad
El 17 de mayo de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales con el objetivo de coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo.
Desde este momento, el 17 de mayo se conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.
La donación de sangre es un acto altruista y muy necesario para la salud pública. El miércoles 5 de agosto del 2015, durante el operativo de donación de sangre del Hemocentro Guayana en la Plaza Monumento CVG, los miembros de Orgullo Guayana constataron que se rechazan posibles donantes sanos por discriminaciones no justificadas: ser homosexuales
“Donar sangre no es un privilegio de heterosexuales”.
Mientras en México, Colombia, Perú, Argentina, España, y otros países, los homosexuales pueden donar sangre, en Venezuela muchas veces, y a pesar de no estar en ningún manual oficial, esto es un privilegio solo para heterosexuales, puesto que depende de cada institución de salud el permitirles o no la donación.
Félix Fernández, otro de los directores de Orgullo Guayana, fue al Hemocentro de esta ciudad un día que organizaron una jornada de donación en la Plaza Monumento CVG. Estaba dispuesto a donar, pero en primera instancia, saber qué trabas le pondrían al decir que es homosexual.
“Llené las preguntas plasmadas en la forma 15-573. Unas de las preguntas eran si había tenido relaciones sexuales con hombres, aunque sea una sola vez. Por eso no me dejaron donar”, recuerda.
Fernández, relató la experiencia en las cuentas de Twitter (@OrgulloGuayana) y de Facebook (Orgullo Guayana) de la organización. A raíz de eso, hubo manifestaciones de Maturín y de Maracaibo sobre casos similares.
Mientras tanto Orgullo Guayana está haciendo una investigación en algunos estados de Venezuela como Zulia, Nueva Esparta, Táchira, Caracas y otras, con la intención de saber por qué eran discriminados. Estos relatos los han ido publicando en las redes sociales y medios de comunicación, incluyendo fotografías y experiencias.
Hasta ahora han tenido respuestas de personas desde Perú y Uruguay, pero en Venezuela no se ha solucionado el problema.
En la página de la Sociedad Venezolana de Hematología están las normas que privan sobre donantes de sangre, entre ellas:
¿Quiénes no deben donar sangre?
-       Hombres que tengan sexo con hombres
La coordinadora del programa VIH/Sida del Distrito Sanitario I del Instituto de Salud Pública (ISP), Ilen Mata, informó en la página web Noticias 24, que en el estado Bolívar la concentración de VIH se da en adolescentes y adultos jóvenes, entre los 15 a 29 años de edad, con una proporción de 1.5 a 1 entre hombres y mujeres, respectivamente.
Esto equivale a un 60% hombres y 40% mujeres.
De acuerdo a la casuística observada Orgullo Guayana llega a la conclusión de que se trata de una enfermedad por contagio no necesariamente homosexual y que por tanto, y como está recogido en los manuales internacionales sobre donación de sangre, los factores de riesgo son independientes de la orientación sexual.
Este es otro prejuicio contra el que Orgullo Guayana está luchando en la actualidad. Apoyemos su labor:
Redes sociales


Facebook: Orgullo Guayana
Twitter: @OrgulloGuayana
Instagram: @orgulloguayana
Correo: federacionglbt@hotmail.com
WhatsApp: +584141934587
BBPIN: 7B9AD44E
Por Yeidy Sanmartín

lunes, 26 de septiembre de 2016

Por el bien de toda la sociedad: Basta de violencia homofóbica y transfóbica en el ámbito escolar

Por Jorgen Ramos
Es evidente que los y las estudiantes LGBTI (lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersexuales) o no conformes con las normas de género pueden ser víctimas de otros tipos de violencia también por personal de las instituciones y del modelo organizacional

Son notables los esfuerzos que se observan en los países de América Latina para ampliar el acceso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes a una educación que garantice programas pertinentes y de calidad, y que sea capaz de generar ambientes propicios para la convivencia en los centros educativos. A pesar de estos esfuerzos, los ambientes para la convivencia se pueden ver debilitados por la presencia de violencia homofóbica y transfóbica que discrimina a estudiantes que se perciben fuera de las normas de orientación sexual y género predominantes, incluyendo a aquellos que son homosexuales, bisexuales, intersexuales o transgéneros.

Según algunos organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), este tipo de violencia, –motivada por la orientación sexual percibida o por la identidad de género–, parece ser la forma de violencia más común en los centros educativos. (UNESCO, 2013:20-2323; Movimiento Mundial por la Infancia 2011:2024).

Aun cuando su importancia haya sido soslayada y se carezca de información acerca de su magnitud, la experiencia apunta a un patrón de comportamiento fuertemente arraigado –que a lo largo de varias generaciones–, ha afectado a la población escolar, ocasionando estragos en el desarrollo de las personas afectadas, en la convivencia escolar, en los resultados de la educación y en consecuencia, en el desarrollo de los países.

La violencia por homofobia o transfobia, trasladada al hostigamiento entre escolares configura el denominado acoso escolar homofóbico o bullying transfóbico.

Es evidente que los y las estudiantes LGBTI (lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersexuales) o no conformes con las normas de género pueden ser víctimas de otros tipos de violencia también por personal de las instituciones y del modelo organizacional (las normas sobre el uso de uniformes, los mensajes sobre la diversidad sexual en los materiales de enseñanza, condescendencia con el uso de un lenguaje ofensivo, y otros).

En los actos de acoso escolar concurren los siguientes elementos (UNESCO, 2013:1516; Mendos, 2014:922- 92317):
• Desequilibrio de poder entre víctima y victimario;
• Intención de herir, infundir miedo o terror;
• Sistematicidad y repetición a lo largo del tiempo;
• Daño concreto generado a la víctima.

Un factor común de todos los tipos de acoso escolar es que las víctimas siempre son elegidas por ser diferentes y el que padecen a diario niñas, niños, y adolescentes LGBTI no es la excepción. “En efecto, este tipo de hostigamiento refuerza relaciones de poder y normas sociales respecto de víctimas elegidas con base en la negatividad con que se percibe su orientación sexual o su identidad de género, sea ésta real, declarada, o percibida de manera prejuiciosa.” (UNESCO, 2013:1518).

En tal sentido, no sólo son hostigados quienes se identifican como LGBTI, sino que las niñas, niños o adolescentes que no se ajustan a los patrones heteronormativos y a los estereotipos de género están expuestos a la violencia causada por la homofobia o transfobia.

Además de las expresiones físicas de violencia, se ejercen otros tipos de ofensas como son la exclusión social, la manipulación psicológica, la burla y la humillación, entre otras, que menoscaban la auto imagen y la autoestima en las personas agredidas, generando en ellas sentimientos de depresión y soledad que, en muchas ocasiones, las lleva a desistir de su deseo de estudiar, a echar por la borda sus proyectos de vida e incluso, a quitarse la vida.

Al abordar la violencia homofóbica y transfóbica en el ámbito escolar, se busca, además de prevenirla y de evitarla, que las autoridades educativas comprendan que su presencia afecta a toda la comunidad escolar. Tanto las personas agredidas como los agresores y los testigos se hallan inmersos en un ambiente de frustración, miedo y zozobra que amenaza la estabilidad y la confianza necesarias para el aprendizaje, la construcción de relaciones enriquecedoras, libres de prejuicios y de violencia.

Si se hace mención rápidamente de algunas cifras, se puede indicar que existen estudios que manifiestan que el 17% de las personas que enfrentaron acoso escolar homofóbico cambio de escuela, otro 17 % la abandonaba, un 33% de estas personas bajo el promedio de sus calificaciones, un alarmante 66% tenía dificultades para prestar atención en clase y un 75% de dichas personas evitaba algunos sitios dentro del centro educativo. Todo ello refleja una lesión grave al derecho a la educación y al libre desenvolvimiento de su personalidad.

Necesitamos estadísticas en la región
En cuanto a la extensión y naturaleza de la violencia homofóbica y transfóbica en los países latinoamericanos, existen grandes vacíos en la información disponible.

En relación con la violencia escolar hay una preocupación generalizada en los países de la región aunque los mecanismos para monitorearla y reportarla no siempre existen. Pocas instancias gubernamentales recaban información y dan seguimiento al fenómeno de la violencia escolar en general, la que se basa en género, y al acoso escolar homofóbico, casi ninguno.

Al no haber instancias jurídicas, educativas o administrativas que se encarguen de reunir o recabar las cifras de la violencia homofóbica y transfóbica en los centros educativos con una metodología rigurosa y uniforme, la información disponible está dispersa y los datos son diversos y no fáciles de ensamblar en un panorama completo. Sin embargo, es importante analizar la información disponible para proporcionar una idea de la situación de un tema complejo y hasta hace muy poco ignorado.

Actualmente, son algunas organizaciones de la sociedad civil, académicas e internacionales las que realizan estudios acerca de la extensión del fenómeno y sus efectos. Por su parte, los informes acerca de la situación de los derechos humanos en los países dan cuenta de la discriminación, los atropellos y abusos que afectan a las comunidades LGBT en el ámbito social y a veces también informan de situaciones de homofobia y transfobia en el contexto educativo.

Debe entenderse que las instituciones educativas constituyen un reflejo de las sociedades en que están inmersas y a la vez refuerzan, mediante sus actos y omisiones, los prejuicios sociales existentes en relación con la diversidad sexual. En este conjunto compartido de valores tácitos y explícitos, las situaciones de violencia y de discriminación motivadas por la homofobia y la transfobia en el ámbito escolar han pasado casi siempre desapercibidas o han sido consideradas como actos desprovistos de importancia. Los entornos homofóbicos aprueban la violencia y en esas circunstancias los agresores están amparados por la complicidad; quienes sufren agresiones no llegan a reaccionar o denunciar por temor a una escalada de la violencia.

Dadas estas y otras circunstancias, se entiende que la violencia homofóbica y transfóbica se encuentre desdibujada y hay quienes piensen que ésta se refiere a situaciones aisladas y que no es un problema estructural que amerite una respuesta decidida.

Hay combatir la violencia escolar homofóbica y transfóbica por el bien de toda la sociedad
Son pocos los países que han implementado políticas y acciones que aborden este problema. El activista Félix Fernández, integrante de Orgullo Guayana, una ONG que lucha por los derechos de la comunidad LGBTI manifiesta que el acoso escolar homofóbico y transfobico es un patrón que se aprende desde el hogar, se refuerza en la escuela y luego se practica en los demás entornos de la sociedad (iglesia, trabajo y comunidades), manifiesta igualmente, que tiene sus raíces en la falta de solidaridad, el abuso se da ante la mirada de la comunidad escolar, incluso hay personas que graban con sus celulares el abuso, y casi nadie toma medidas para detenerlo, en este último aspecto destaca que, existen personas que no ayudan porque no saben cómo hacerlo. De igual manera, enfatiza que se debe formar al docente para identificar este tipo de violencia y es fundamental que la escuela disponga de mecanismos para abordar estas situaciones, estar atentas y atentos a cualquier señal que refleje una situación de violencia; orientar a estudiantes para que se comuniquen con sus padres, representantes o responsables en caso de sufrir acoso, hacerle saber que no debe dejar que quien le acosa le infunda miedo y que hay mecanismos para dejar de ser víctima de maltrato, así mismo informarles donde se debe acudir para buscar ayuda.

Según Fernández, muchas personas piensan que solo las víctimas son las afectadas; quienes presencian el acto de agresión y se manifiestan indiferentes para no ser implicadas ni implicados, pueden tener sentimientos similares a los de las víctimas, también pueden desvalorizar a la víctima e identificarse con el agresor produciéndose una desvalorización social que fomenta la participación en la agresión. El miedo a ser incluido o incluida como víctima impide que quienes observan ayuden a quien atacan y se desensibilizan ante el sufrimiento ajeno. En quienes agreden, las conductas de acoso pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera ilegítima de alcanzar sus objetivos, con el consiguiente riesgo de derivación hacia conductas delictivas, incluyendo violencia doméstica y de género.

Al hablar de su experiencia propia, Rousseau expresa: “al salir del colegio creí que ya no tendría más encuentros con acosadores, olvidaba que también los acosadores crecían volviéndose docentes, universitarios y universitarias, empresarios y empresarias, médicos, funcionarios uniformados y funcionarias uniformadas, asambleístas y hasta presidentes del país”“El problema es que a los demás les faltaba empatía; nuestra cultura fomenta la discriminación hacia el diferente, sin considerar que es la diversidad lo que enriquece la vida, yo no era el problema y comencé a creer que estaba mal. También aprendí que siendo bueno e inteligente seria del agrado de mis maestras y adultos que pudiesen detener por ratos el acoso. Lo difícil es que cuando uno mismo cree que está mal, se convierte en una suerte de imán para los acosadores.”

Para finalizar, Rousseau expresa unos tips con lo que se debe y no se debe hacer en caso de acoso escolar homofóbico y transfobico, que puede resultar aplicable para cualquier tipo de acoso.

Que se debe hacer:
  • Detener el abuso
  • Apoyar a la víctima, declarar la conducta como abusiva
  • Aplicar al agresor o agresora la sanción prevista en el manual de convivencia escolar
  • Darle poder a quienes presencian el abuso, brindándole herramientas para hacer la denuncia e intentar detener la conducta abusiva
Que no se debe hacer:
  • Animar a las personas a que manejen los problemas por ellos y ellas mismas. Esto no es posible porque el problema ocurre por el desequilibrio de poder
  • Animar a la víctima a defenderse sola, pues no tiene la fuerza para hacerlo
  • Hacer uso de la mediación, pues esta se usa en los conflictos y aquí se trata de violencia
  • Tomar medidas enérgicas, violentas o abusivas contra los agresores; es decir aplicar maltrato por el acto de abuso

La violencia homofóbica y transfobica en los centros educativos, es una situación generalizada en la región, donde deben plantearse soluciones concertadas para lograr que las mismas sean efectivas, no se puede dejar la carga de la solución de este problema a un solo actor del proceso educativo, pues como bien lo indico Fernández, es un problema que comienza desde el hogar, y que afecta a un sector importante de la población que es sensiblemente vulnerable por razones de edad, hoy en día la población LGBTI alza con vigor su voz y enarbola la bandera de los derechos humanos para exigir los derechos que como seres humanos poseen pero para que esas reclamaciones calen hondo en la sociedad debe existir en sus luchas una agenda de abordaje educativo a todos los niveles de la sociedad, en la educación formal y no formal.

Citas:
http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002448/244840S.pdf
http://ambienteorg.blogspot.com/2014/07/finalmente-entendi-ahora-me-toca.html

Colaboración prestada por Félix Fernández y Danny Rousseau

https://www.oximity.com/article/Por-el-bien-de-toda-la-sociedad-Basta-1

Páginas de Interés